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	<title>#PorQuéParís &#187; Cristina Kirchner</title>
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	<description>Claudia Peiró escribe sobre historias de París y Francia que interesan a los argentinos</description>
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		<title>&#8220;Cenando&#8221; con George Soros, chez Allard</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Nov 2012 19:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudia Peiró</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Allard]]></category>
		<category><![CDATA[crisis financiera]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[George Soros]]></category>
		<category><![CDATA[París]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Hay algo más improbable que toparse con el gurú de las finanzas y maestro de la especulación en el preciso momento –septiembre de 2008- en que estallaba la burbuja de las suprimes y se iniciaba la crisis mundial? Parecía una escena surrealista la de aquel restaurante parisino donde, al mismo tiempo, un Francis Ford Coppola... <a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/2012/11/15/cenando-con-george-soros-chez-allard/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Hay algo más improbable que toparse con el <strong>gurú de las finanzas y maestro de la especulación</strong> en el preciso momento –<strong>septiembre de 2008</strong>- en que estallaba la burbuja de las suprimes y se iniciaba la crisis mundial? Parecía una escena surrealista la de aquel restaurante parisino donde, al mismo tiempo, un <strong>Francis Ford Coppola</strong> aparentemente ajeno a las turbulencias de los mercados cenaba en compañía de su hija…</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-interior.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-178" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-interior.jpg" alt="" width="498" height="333" /></a></p>
<p><span id="more-174"></span></p>
<p>Recordé aquel insólito encuentro mientras escribía <a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/2012/11/12/restaurantes-de-aqui-y-de-alla/" target="_blank"><strong>mi anterior post sobre los restaurantes de París</strong></a>, porque la presencia de uno de los hombres más ricos del mundo en un antiguo, tradicional y pequeño establecimiento del Barrio Latino originó un revuelo.</p>
<p><strong>No se debió a que hubiesen reconocido a George Soros sino a lo contrario</strong> y a las protestas de su acompañante francés al ver que <strong>el maître, tan</strong> <strong>ajeno a la modernidad globalizada como el restaurante que regentea</strong>, quería ubicarlo en una de esas banquetas colectivas en las cuales acomodan los franceses a los comensales, codo a codo, aunque no se conozcan entre sí. Ante el reclamo, lo ubicaron en un mejor lugar, ya que debía ser “<em>un monsieur bien important</em>”, como refunfuñaba el maître.</p>
<div id="attachment_180" class="wp-caption aligncenter" style="width: 950px"><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-banqueta-2.jpg"><img class="size-full wp-image-180" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-banqueta-2.jpg" alt="" width="940" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">El rincón donde quisieron sentar a George Soros</p></div>
<p>De la ignorancia lo sacamos mis camaradas de cena y yo. En nuestra mesa, aunque la recesión estaba a la vuelta de la esquina, el lamento era más por la política que por la economía y por un estilo de gobierno que no conformaba. Pero <strong>la queja no era argentina en este caso sino francesa</strong>: la de mis amigos de una consultora especializada en concertación y gobernancia, <em><strong>Res-publica,</strong></em> que me habían invitado a cenar.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/George_Soros_37.jpg"><img class="alignright  wp-image-181" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/George_Soros_37.jpg" alt="" width="270" height="203" /></a></p>
<p>De pronto, nuestra atención fue atraída por un personaje sentado en la mesa vecina. <strong><em>¿Es quién yo creo que es?</em></strong><em> No puede ser. Incroyable</em>. Fueron nuestros comentarios. Ver a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/George_Soros" target="_blank">George Soros</a> en pleno estallido de la crisis de las subprimes era algo así como toparse con el <strong>Chapo Guzmán</strong> en medio de la <strong>guerra narco en México</strong>. Para medir nuestro grado de excitación ante el encuentro, baste señalar que yo trabajaba entonces en un diario financiero y que mis amigos son economistas.</p>
<p>Junté coraje, redacté una nota en inglés, llamé al maître y le pedí que se la entregara al señor de anteojos de la mesa de al lado. “Ça doit être un Monsieur bien important” (“Debe ser un señor muy importante”), nos dijo y nos contó que había sido increpado por el hombre que estaba con Soros: “Pero, <strong>¿usted no sabe quién es este señor?”</strong>,… etc. El maître no tenía la menor idea y tampoco el nombre le decía nada, pero aún así les dio una mesa separada, muy cerca de la nuestra.</p>
<div id="attachment_186" class="wp-caption aligncenter" style="width: 766px"><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-Soros.jpg"><img class="size-full wp-image-186" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-Soros.jpg" alt="" width="756" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">A la izquierda, la mesa que ocupó Soros</p></div>
<p><strong>“Es uno de los hombres más ricos del planeta”,</strong> le informamos, pero sólo recibimos de él una mirada escéptica y un típico “bof”, expresión muy francesa que suele ir acompañada de un encogimiento de hombros.</p>
<p>Mi pedido de entrevista fue prontamente rechazado. No esperaba otra cosa, pero tenía que hacer el intento. Como premio consuelo, recibí el dato de que, poco después, el señor Soros ofrecería <strong>un desayuno privado para presentar un libro</strong> donde explicaba el <strong>riesgo que para las finanzas mundiales constituía el accionar de gente como él…</strong></p>
<p>Fui la única cronista latinoamericana acreditada en esa reunión y envié nota a mi diario.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/george-soros-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-194" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/george-soros-2.jpg" alt="" width="460" height="327" /></a></p>
<p>El momento no podía ser más propicio para escuchar a un experto de la especulación en los mercados. No quiso dar pronósticos por estar “very confuse at the moment”; aún así, dijo que el sistema financiero estaba <strong>al borde de la ruptura</strong> y que sería difícil restablecer la confianza.</p>
<p>Agregó otras cosas insólitas, por salir de la boca del inventor de los <em>hedge funds</em>, como que <strong>el monetarismo era “un error”,</strong> que la culpa de la crisis la tenía <strong>“el fundamentalismo de mercado”</strong> o “laissez faire del siglo XXI” (sic) y que no había que dejarle tanta libertad a los mercados financieros porque éstos tendían “por naturaleza a la exuberancia”.</p>
<p>Pero volvamos a Allard, que allí está lo más sabroso –literalmente hablando- de esta historia. Ubicado en el nº 41 de la calle <strong>Saint-André des Arts</strong>, corazón del <strong>Barrio Latino</strong>, fue el restaurante favorito de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Neruda" target="_blank"><strong>Pablo Neruda</strong></a>, en sus tiempos de embajador chileno en Francia, poco antes del golpe contra <strong>Salvador Allende</strong>, a comienzos de los 70: el poeta <strong>no faltaba los lunes para no perderse el <em>cassoulet toulousain</em></strong>; un guiso en las antípodas de lo light, ideal para el invierno europeo, según cuenta su amigo, el escritor <strong>Jorge Edwards</strong>, en el libro <strong><em>Persona non grata</em></strong>.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-esquina1.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-201" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-esquina1.jpg" alt="" width="480" height="310" /></a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-barra2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-184" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Allard-barra2.jpg" alt="" width="400" height="300" /></a></p>
<p>Allard es <strong>uno de los restaurantes más antiguos de París</strong>, al punto que se ingresa por la estrecha cocina, todas las paredes están en falsa escuadra y, para pasar a una de sus dos pequeñas salas, los más altos deben inclinar la cabeza si no quieren dársela contra el techo. Sus encantos pueden apreciarse <a href="http://www.dailymotion.com/video/xhvrkl_allard-restaurant-paris-06-restovisio-com_lifestyle#.UKYv8If8IxE" target="_blank">en este video</a>.</p>
<p>Aquella noche, en el salón vecino, <strong>Francis Ford Coppola</strong> -de vistosa camisa turquesa-, su hija Sophia y amigos compartían pata de cordero y pollo al horno; un verdadero animal de granja del que el mozo decía orgulloso: “Ojo, este pollo corre”, acompañando la advertencia con un sacudón de la mano que hacía pensar en un ave maratonista.</p>
<p>Pese a todo, Allard <strong>no es un restaurante fashion</strong>. Allí van los entendidos, amantes de la buena cocina francesa “burguesa”. <strong>Sophia Coppola</strong> es –o al menos lo era en aquel momento- vecina del barrio y eso explica que –infidencias del maître- la noche anterior hubiera cenado también allí con su amigo <strong>Quentin Tarantino</strong>.</p>
<p>En Allard no hay <strong>nada de lo exiguo de la nouvelle cuisine</strong>. El pato con aceitunas desborda la fuente, los estofados de cordero, ternera o presas de caza son servidos en importantes cazuelas y la tarta de manzanas -hecha en el momento- cubre todo el plato. El dueño, <strong>Claude Layrac</strong>, despotrica por los jóvenes ecologistas que militan contra los amantes de la caza como él pero a los que después “bien que les gusta venir aquí a comer ciervo o <em>marcassin</em> (la cría del jabalí)”.</p>
<div id="attachment_190" class="wp-caption aligncenter" style="width: 508px"><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/ranas-a-la-provenzal.jpg"><img class="size-full wp-image-190" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/ranas-a-la-provenzal.jpg" alt="" width="498" height="176" /></a><p class="wp-caption-text">Ranas a la provenzal</p></div>
<div id="attachment_189" class="wp-caption aligncenter" style="width: 508px"><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/canard-aux-olives.jpg"><img class="size-full wp-image-189" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/canard-aux-olives.jpg" alt="" width="498" height="267" /></a><p class="wp-caption-text">Pato con aceitunas</p></div>
<p>Aquella noche, nuestras miradas se desviaban cada tanto hacia la mesa de Soros, que seguía la crisis minuto a minuto atendiendo llamadas en un celular de modelo para nada ostentoso y leyendo reportes que le acercaba un colaborador desde la calle, seguramente faxes recibidos en el automóvil que lo aguardaba afuera. <strong>La especulación financiera internacional no sabe de husos horarios.</strong></p>
<p>Después de la ensalada verde con fiambre de pato ahumado y las ancas de rana a la provenzal (uno de los atractivos del lugar) -que el gurú de la especulación comió con la mano y rociadas con <strong>un bordeaux Lagrave-Martignac</strong>- y cuando se disponía a abordar una <strong>tarta Tatin</strong> (otro superclásico de la cocina francesa), hubo espacio para un breve intercambio de palabras y saber que el motivo de su presencia en Francia era la salida de su último libro (<strong><em>La verdad sobre la crisis financiera</em></strong>) lo que daría ocasión al mencionado desayuno con gente del ambiente financiero y la prensa especializada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline">Posdata:</span></strong> También en septiembre, pero de 2012, la presidente argentina Cristina Kirchner se reunió con George Soros. Fue en su último viaje a Estados Unidos. Sin el glamour de París, sin ranas, ni tarta Tatin de por medio. Y sin información. ¿Alguna vez sabremos de qué se habló en ese encuentro?</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Cristina-y-Soros.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-191" src="http://blogs.infobae.com/por-que-paris/files/2012/11/Cristina-y-Soros.jpg" alt="" width="291" height="218" /></a></p>
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